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CULTURA

8 de febrero de 2021

Estudiantes dan vida a instrumentos americanos extinguidos para aportar a la "sinfonía cósmica"

Solo existen en museos, pero la propuesta de licenciatura en Música Autóctona, Clásica y Popular de América de la Universidad Nacional de Tres de Febrero es que los alumnos los construyan, compongan y los ejecuten.

Instrumentos Extinguidos Instrumentos musicales americanos, algunos "extinguidos" hace 500 años o más y solo presentes en museos, cobran vida de la mano de estudiantes de una carrera de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) que propone que los alumnos los construyan, compongan para ellos y los ejecuten para aportar a la "sinfonía cósmica", como pregonan sus impulsores.

Para hablar de esta licenciatura en Música Autóctona, Clásica y Popular de América, que tiene ahora abierta la inscripción en su modalidad a distancia, Alejandro Iglesias Rossi, su director, y Juan Pablo Nicoletti, coordinador adjunto, se rodean de sus instrumentos/tótems y los hacen sonar.

"Este es una copia fiel del único panwewel que queda azteca, una maravilla ritual. Este es un char, un incensario sonoro que se usaba para purificar los templos en la cultura maya, por arriba entraban los inciensos y al soplar purificaba el templo", cuentan y lo ejecutan: se escucha como un tornado encerrado en una cueva.

 

Con la pandemia tuvimos que diseñar alternativas metodológicas con excelentes resultados, resolviendo en casa, el dictado de estos contenidos, de cara a cara, sincrónicamente.

JUAN PABLO NICOLETTI


La Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnologías, creada en 2004, es el punto de partida de ese viaje que comenzaron Iglesias Rossi y Susana Ferreres, la usina que generó la licenciatura y la Maestría en Creación Musical, Nuevas Tecnologías y Artes Tradicionales.

Télam: Para empezar, Juan Pablo, te pregunto por la foto de tu perfil de WhatsApp. Estás con un berimbau, con la mirada adelante. Lo sostenés como un estandarte, como si fuera una espada contra los herejes, o una declaración de principios.

Juan Pablo Nicoletti: Mirá, eso es parte de una reorquestación que hizo Alejandro de Naná Vasconcellos para el ensamble berimbau de la orquesta. En el final de esa obra, de mucha exigencia física, elevamos el instrumento, muy relacionado con la imagen que trajiste. Está en esa obra y en todas las obras de la orquesta esa búsqueda de esa redención.

Alejandro Iglesias Rossi: La orquesta se creó en el 2004, el propósito era revitalizar a los instrumentos autóctonos y otorgarle la misma dignidad ontológica que a los instrumentos venidos de Europa y los de tecnología digital. Lo que hizo la orquesta fue generar un corpus a la vez artístico y académico. Lo que la orquesta hace artísticamente se transmite en la licenciatura y la maestría. La idea es volver a una visión alternativa a la de los estudios heredados de la tradición del norte, digamos, influenciados por la Revolución Industrial con la compartimentación del saber disciplinar. Los miembros de la orquesta primero son investigadores porque tienen que ir a las comunidades o a los museos, en el caso de estos instrumentos que desaparecieron hace más de 500 años, analizarlos y ponerlos en funcionamiento nuevamente. Convertirse en luthiers, aprenderlos a tocar y componer para ellos. Y después presentarlos en conciertos. La subdirectora del conservatorio de París lo llamó la lógica del músico integral.

T: ¿Cuál es el repertorio?

JPN: La currícula arranca con la construcción del instrumento y se van generando orquestas con los instrumentos creados por los estudiantes, lo que hace que las sonoridades sean únicas e irrepetibles. Son obras compuestas para instrumentos que hoy no existen, o que existen solamente en este contexto.

AIR: Todo el repertorio que existe lo creamos en estos 16 años. Primero, con trabajos más bien de cámara, luego más grande de orquesta, y luego de orquesta sinfónica para demostrar que los instrumentos autóctonos y la orquesta sinfónica pueden funcionar.

T: ¿Dónde construyen estos instrumentos?

JPN: Con la pandemia tuvimos que diseñar alternativas metodológicas con excelentes resultados, resolviendo en casa, el dictado de estos contenidos, de cara a cara, sincrónicamente. El sueño original de la licenciatura y la maestría está más asociado a llegar a otros espacios.

Una rareza es el silbato doble. "Tiene 1.000 años, más o menos, es azteca", explica Iglesias Rossi. "Lo interesante es que hace dos efectos: la 'ring modulation', la modulación de anillos que descubre la música electrónica, y la otra es la frecuencia modulada. Y ese pequeño silbato doble hace las dos y genera un tercer sonido en el oído interno que traba de establecer un equilibrio entre lo subsónico y lo que lo hacer particularmente impresionante de escuchar. Nosotros en los conciertos lo presentamos y lo llamo la alta tecnología precolombina. Con esto está haciendo lo mismo que luego haría el DX7 de Yamaha y la radio.

T: La carrera no tiene como requisito tener experiencia como músico. ¿Por qué?

AIR: Es una decisión para tener la posibilidad de formar desde el vamos en un paradigma diferente, totalmente alternativo, ideológicamente, por supuesto, pero desde el punto de vista de la teoría y la praxis musical que se plantean en los conservatorios. Es la primera vez que se crea una licenciatura anclada en América, que junta la vertiente popular, autóctona y clásica, teniendo en cuenta que América es un corpus. Estudiando a Villa Lobos, Ginastera, Chávez, a Revueltas, podés tener todo un pantallazo de la música de América y al mismo tiempo, la hibridación que se genera entre lo autóctono y lo clásico. Chico Buarque, Naná Vasconcelos, Milton Nascimento son al mismo tiempo eruditos y populares, aparece toda una lógica sincrética que le da identidad al continente desde el punto de vista sonoro.

T: Un freestyler, Kódigo, tiene una letra que dice algo así como ya lo van a estudiar en los conservatorios. ¿Cómo congenian la visión de la carrera con lo que es popular hoy, sea trap, cumbia, reggaetón?

JPN: La carrera tiene una visión de la unicidad de la persona, el sonido y la búsqueda personal. Se van abriendo los campos de investigación en función de las búsquedas. En una de las búsquedas que hacíamos en México (vimos) que los instrumentos que se encuentran en las tumbas están adrede rotos. El sentido de esa tradición es que ese sonido pertenece a la persona: cuando la persona deja de existir, el sonido deja de existir. Ese instrumento no suena más. Partiendo de esa exploración de los estudiantes, ellos van encontrando sus sonoridades, y hay de todo. La idea no es enmarcarlo. Puede que en algún momento la obra de un estudiante termine teniendo en su corazón una cumbia colombiana, por la razón que sea. No vamos a poner (la carrera) por sobre la búsqueda personal.

T: Me da la impresión de que ahora hay más cruces musicales. Lo que hace Lito Vitale en YouTube, por ejemplo. ¿Hay más libertad para esos encuentros?

AIR: Tengo 60 años. Estudié en los 80 en Estados Unidos y en el Conservatorio Nacional Superior de Música de París, cuando estudiaba composición de música electroacústica en la clase de Pier Schaeffer, creador de la música concreta. Pero simultáneamente estudiaba composición con un exiliado chileno, Sergio Ortega, el creador de "El pueblo unido, jamás será vencido. Si tuviera que decir quien fue mi maestro composicional, fue él. Dirigía un pequeño conservatorio en las afueras de París, una intendencia comunista. Tenía un lenguaje muy contemporáneo, erudito, pero al mismo tiempo era capaz de hacer "Venceremos", la canción de la Unidad Popular. Sergio logró algo que no se lograba desde el Medioevo: generar un "cantus firmus", porque "El pueblo unido" hoy por hoy se escucha en Grecia, Corea, Chile, y se ha hecho con versiones de jazz, folclóricas, pero también las 32 variaciones del compositor norteamericano para piano Frederic Rzewski.

Ya en aquel momento, estando en el epicentro de la música erudita, tenía una lógica de búsqueda más cercana a ese lenguaje que, como diría Rodolfo Kusch, es geocultural, es nuestro.

La prerrogativa fundamental es que la persona se pueda expresar sin ningún a priori. Con todas estas herramientas que decidan utilizarla para el trap, para el rock, para el reggae, eso es cuestión de ellos. Nosotros estamos dando herramientas dentro de esta lógica descolonizante. Se trata de preguntarse qué es la palabra única que tengo para aportar a esta sinfonía cósmica. Como decía Tostoi, pinta a tu aldea y serás universal. El sustrato de todo el proyecto es, como decía el Don Juan de Castaneda, tomar a la música como un camino de conocimiento. El sustrato es espiritual, el hecho sonoro como forma de transformación espiritual.

Las inscripciones están abiertas hasta fines de febrero para la licenciatura a distancia. Más información, en https://www.untrefvirtual.edu.ar/oa.php?id=132.
 

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