Domingo 25 de Julio de 2021

EFEMERIDES

7 de junio de 2019

7 de Junio Día del Periodista

¿Por qué se celebra hoy el Día del Periodista?
El 7 de junio de 1810 comenzó a salir La Gazeta de Buenos Aires, la primera publicación del gobierno patrio, creada por Mariano Moreno.

Y en alusión a esta celebración no es posible citar a este periódico sin evocar a su fundador, el entonces secretario de la Primera Junta cuya acción de gobierno se apretuja en siete meses que vivió como un vendaval hasta su misteriosa muerte en medio del océano Atlántico.

No llamaba la atención esa persona que, a altas horas de la noche, caminaba con un hábito de monje, capucha incluida. Salía del Fuerte, sede del gobierno y se dirigía su casa, muy cerca de la esquina de la actual Florida y Diagonal Norte. En realidad no era un religioso, sino el secretario de la Primera junta, Mariano Moreno que tomaba sus precauciones, ya que gracias a su gestión se estaba ganando enemigos. Sus manos en los bolsillos ocultaban dos pistolas amartilladas, listas para dispararlas.


 
Había nacido en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre se llamaba Manuel Moreno y Argumosa, y había llegado al Río de la Plata procedente de Santander en 1776. Acá conocería a la porteña Ana María Valle, con quien tendría 14 hijos. Mariano sería el mayor.

Después de estudiar en la Escuela del Rey, apenas pudo entrar al Colegio de San Carlos como oyente, ya que el padre no disponía de los fondos suficientes para anotarlo como pupilo. Sin embargo, uno de sus profesores, Fray Cayetano Rodríguez suplió esa carencia otorgándole libre acceso a la biblioteca del convento de los franciscanos, un verdadero paraíso para el joven Mariano, que pasaba horas allí.

La mano providencial de Cayetano Rodríguez volvería a aparecer cuando se consiguieron los mil pesos para que el flacucho y enfermizo Mariano, con el rostro picado de viruelas que había contraído a los 8 años, pudiese continuar sus estudios en Chuquisaca. En esta oportunidad fue el cura Felipe Iriarte quien aportó lo necesario para los gastos del viaje y lo recomendó al religioso Matías Terrazas.

La ilusión del padre era que volviese ordenado sacerdote, aunque los sorprendería en varios aspectos. Estudió el doctorado en Teología y luego hizo lo propio con el Derecho.


 
En una oportunidad que caminaba por Chuquisaca, le llamó la atención la belleza de una señorita cuyo retrato comprimido en un camafeo se exhibía en el escaparate de una joyería. Quiso averigüar de quién se trataba. Guadalupe Cuenca, de 13 años, había perdido a su padre y los planes de su estricta madre era recluirla en un convento y que fuera monja.

Sin comentárselo a su familia, Mariano contrajo matrimonio con Lupe y, en esa ciudad, nacería su único hijo, en 1805, también llamado como él. Ese mismo año regresó a Buenos Aires, hecho abogado y con una familia formada.

Ejerció el derecho en la ciudad y el Cabildo lo empleó como asesor. Si bien cumplió un papel secundario, había adherido a la malograda rebelión de Martín de Alzaga contra el virrey Santiago de Liniers el 1 de enero de 1809. De todas maneras los historiadores no se explican por qué no fue desterrado como el resto de los conspiradores. Liniers no lo molestó, sino que además le permitió ser el abogado defensor del propio Alzaga.

Durante la gestión del siguiente virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, fue cuando escribió la Representación de los Hacendados, en la que aboga por la libertad de comercio y defienda al productor rural.

El tapado de Mayo

1810 lo encontró como Relator en la Real Audiencia. En el Cabildo Abierto del 22 votó pero no habló. Y según una carta que habría firmado José Darragueira, y que diera a conocer Vicente Fidel López, se cuenta que en la noche del 22 de mayo Moreno se paseaba nerviosamente en la galería del Cabildo. Estaba realmente preocupado:

–Amigo, estamos perdidos; si es cierto lo que me dicen, pronto vamos a la horca, porque el poder se afirma en manos de los europeos, y lo primero que van a hacer es exterminarnos: hemos errado el golpe, querido D… Debíamos haber dado los primeros: destituir a Cisneros y tomar el gobierno, porque el que da primero da dos veces…¡pero ustedes no me han querido creer, y aquí nos tiene usted perdidos!


 
Moreno tenía la información que los españoles habían convencido a Saavedra de que Cisneros fuera el jefe de la nueva junta, con dos españoles y Castelli y el propio Saavedra en representación de los criollos. Cuando su interlocutor le explicó que eso no iría a pasar, Moreno le advirtió:

-Yo le juro a usted, que si esto no se ataja, no quiero saber de nada, no he de salir ya de mi casa para nada. No cuenten conmigo.

¿Causó sorpresa su nombramiento como secretario de la Junta, el 24 de mayo por la noche? ¿Es verdad que él no lo esperaba? Se enteraría horas después que ya había sido designado secretario. Tal vez lo habían incluido por la buena relación que mantenía con el Cabildo, ya que era el abogado de muchos de sus miembros. Entre los que sugirieron su nombre figuran Feliciano Chiclana y Eustoquio Díaz Vélez, entre otros.

Moreno recibió con recelo el nuevo puesto y se tomó el tiempo para estudiar la validez legal del nombramiento. Otros miembros habrían hecho lo mismo.

Fueron, en total, 206 días de vida pública, que los vivió a alta velocidad. Concentró las secretarías de Gobierno, Guerra y Relaciones Exteriores y lo que llevó adelante fue propio del que sabe que está todo por hacerse. "La Junta se ve reducida a la triste necesidad de criarlo todo…", decía. No podría saber que nueve meses y ocho días después su cuerpo sería arrojado al mar.

La Gazeta

El 2 de junio se firmó el decreto de la creación de un "periódico semanal con el título de gazeta de Buenos-Aires, que anuncie al público las noticias exteriores e interiores que deban mirarse con algún interés. En él se manifestarán igualmente las discusiones oficiales de la junta con los demás jefes y gobiernos, el estado de la Real Hacienda…".

Se necesitaba un órgano dé difusión, no solo para informar, sino además para difundir ideas. Era la voz del gobierno. No fue el primer periódico de la ciudad. En 1801 se había editado el Telégrafo Mercantil de Francisco Cabello y Mesa; en 1802 saldría el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, de Hipólito Vieytes y a comienzos de 1810 Manuel Belgrano sacaría el Correo de Comercio de Buenos Aires.


 
La Gazeta saldría los jueves y los sábados. El primer número vio la luz el 7 de junio. En su encabezado llevaba una frase de Tácito: "Rara felicidad la de los tiempos en que es posible sentir lo que se quiere y decir lo que se siente".

Ya que era bajo el número de alfabetos, a pedido de la Junta los curas solían leerla al finalizar la misa, mientras que unos 200 ejemplares se enviaban al interior.

Comenzó a imprimirse en la imprenta de los Niños Expósitos y aunque debió ejercer su dirección el presbítero Manuel Alberti, nunca pudo ocuparse; sobre Moreno recayó la responsabilidad de la dirección y del contenido editorial, cuyo pensamiento político está comprimido en las páginas editadas en esos meses de 1810.

Posteriormente, escribieron Gregorio Funes, Vicente Pazos Silva, Bernardo de Monteagudo, Nicolás Herrera y Julián Álvarez, entre otros.

Se editarían 541 números y 240 extraordinarios. Al ser una publicación gubernamental, su contenido es un fiel reflejo de los vaivenes políticos. Dejó de salir el 12 de septiembre de 1821.

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