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ELECCIONES 2019

28 de julio de 2019

A todo o nada: Macri juega el último tramo de la campaña para las PASO, con fuerte impronta Territorial

“Mauricio cree que va a ganar”. Con esa frase, uno de los más cercanos colaboradores del presidente Macri le explicó a A24.com el ánimo que invade al jefe de Estado a dos semanas de la gran encuesta que serán las elecciones primarias del 11 de agosto.

Allí, el Gobierno espera “seguir achicando distancia” respecto de su principal rival, la fórmula kirchnerista integrada por Alberto y Cristina Fernández.

Aunque prefieren no hablar hoy de la evolución de las encuestas, admiten cerca de Macri y de su compañero de fórmula, Miguel Angel Pichetto, que la fórmula oficialista continúa “acercándose”, pero debajo de la intención de votos del kirchnerismo a nivel nacional.

¿Qué escenario evalúa Macri si no llega a ganar en las PASO? ¿El presidente espera ganar en octubre en primera vuelta, o se imagina llegando al balotaje como en 2015?

No hay expectativa de ganar las primarias. “En nuestro espacio de votantes de centro hay muchos candidatos que le sacan votos”, admiten. Señalan en Casa Rosada a Lavagna, Espert y Gómez Centurión como las razones de una eventual derrota macrista en las PASO.

Pero insisten: “Después, eso se va a acomodar en la primera vuelta de octubre y esos votos van a acompañar”.

Tampoco está claro en las usinas del Gobierno si Macri se impondrá el 27 de octubre. Y, si lo hace, admiten, será por poco margen y tendrá que pelear en la segunda vuelta electoral.  

“Si seguimos achicando distancia, ganamos…”, se limitan cerca del presidente -sin mayores precisiones- a dejar abierta la puerta a cualquier escenario.

La batalla “territorial”

Las mismas fuentes aseguran que ahora viene la campaña territorial, a todo o nada.

Pese a los últimos escraches que en el entorno del presidente relativizaron y atribuyeron a “militantes kirchneristas”, Macri insistirá en mostrar la cara que más le gusta: “Caminar y sacarse selfies cerca de la gente”, en actos en distintas provincias pero, sobre todo, en Córdoba, CABA y el interior bonaerense. 

Después de una semana de giras frenéticas de campaña, con Macri recorriendo el centro del país (Santa Fe y Córdoba miércoles y jueves, viernes en Mar del Plata) y Pichetto yendo a buscar apoyos peronistas anti k a la Patagonia (Neuquén, Río Negro) y a provincias del norte (La Rioja, Tucumán, Entre Ríos y San Juan) junto al ministro Rogelio Frigerio, la alianza oficialista comenzó la segunda etapa de la campaña, con fuerte impronta territorial.

A los actos oficiales del presidente se sumó el grupo de militantes creado por Marcos Peña para invadir las redes sociales: Los Defensores del Cambio, que estrenaron acto el viernes en el Club Quilmes de Mar del Plata.

Allí se mostraron por primera vez juntas las fórmulas presidencial Macri-Pichetto y la dupla bonaerense Vidal-Salvador, en formato 360° junto a los dos precandidatos a intendente de General Pueyrredón: Vilma Bacaraglia y Guillermo Montenegro.

Este sábado se estrena la campaña de “Acción Nacional de Defensores del Cambio” con apoyo de una app para unificar los mensajes en las redes sociales y reuniones simultáneas de pequeños grupos militantes en 73 localidades de todo el país, a las que asisten funcionarios, dirigentes, precandidatos a legisladores nacionales e intendentes de todas las provincias.

Esta campaña mezcla tecnología y militancia territorial, y viene a reemplazar a los viejos “timbreos” del PRO, que ya no le dan resultados por el malestar social.

Con el nuevo discurso, Juntos por el Cambio insta a los militantes a “salir a pedir el apoyo de sus amigos y conocidos en las redes sociales”, “en los barrios”, en los “comercios” y en sus "grupos de pertenencia":

“Vayan a votar el 11 de agosto en las PASO por la boleta completa de JxC”, reza el pedido lanzado esta misma semana por Macri en Córdoba porque "ese día se juega el futuro del país”.

Macri llevará esa impronta esta semana a dos provincias donde se siente fuerte: Jujuy y Corrientes, donde gobierna la alianza oficialista. Continuarán con ese tipo de actos apostando a la hiperpolarización territorial, mezclados con recorridas por fábricas y obras públicas financiadas por Nación y la invasión de spots.

Por su parte, Pichetto y Frigerio apostarán lunes y martes a cooptar votos peronistas no K y radicales en las provincias de Tierra del Fuego y Santa Cruz, territorios ultra k donde la figura de Macri podría no ser tan bienvenida.

Las miradas, en Buenos Aires y Córdoba

Lo que más preocupa en las usinas del macrismo y el pichettismo es la diferencia que se profundiza en los dos grandes distritos que concentran el mayor porcentaje del electorado nacional.

La provincia de Buenos Aires, donde ahora el Gobierno difunde que la gobernadora María Eugenia Vidal estaría perdiendo frente al ex ministro de Economía kirchnerista, Axel Kicillof; y Macri, que perdería por 10 puntos contra Alberto en ese territorio.

Córdoba es el otro distrito clave, donde el presidente consiguió esta semana el apoyo implícito del gobernador peronista, Juan Schiaretti.

La preocupación de Casa Rosada es retener allí el voto que llevó a Macri al balotaje en 2015. Pero ahora encuentra a un PJ provincial dividido en las segundas y terceras líneas, con jefes territoriales (intendentes) que apoyarán la fórmula presidencial de los Fernández y las listas legislativas del peronista Frente de Todos. Se trata de una eventual rebelión frente a la postura de boleta corta para legisladores nacionales anunciada por el gobernador Schiaretti.

El eje económico y la campaña del miedo

Macri coincide “mil por mil” con la advertencia lanzada esta semana por la agencia de calificación de riesgos Moody’s sobre la posibilidad de que el proceso electoral derive en nuevas fugas de capitales, estampida del dólar y un futuro default en caso de un triunfo opositor.

“Cuando de afuera ven los videítos de Alberto Fernández golpeando a un hombre en un restaurant o criticando a Cristina se preguntan: "¿Este es el candidato a presidente, cómo puede ser?”, replican cerca de Macri, para explicar la coincidencia de la advertencia de Moody's y el eje de campaña oficialista, que busca convencer al electorado indeciso de "no volver atrás" a pesar de la inflación, el aumento de la pobreza y la recesión.

La advertencia de Moody’s coincidió con una nueva subida del dólar y dos nuevos apoyos en esta semana de parte del FMI a la política económica del Gobierno.

Con la pobreza trepando al 35%, Macri pelea por su reelección lejos de la promesa de la campaña de 2015 para alcanzar la “pobreza cero” y del discurso de septiembre de 2016, cuando -al poner en marcha el nuevo INDEC y dar de baja la intervención kirchnerista en las mediciones- pidió que se valore su primer mandato por decir "la verdad" y por "bajar la pobreza. 

Hoy la nueva promesa es: “Estamos más cerca de cruzar el río del pasado que impidió tanto tiempo el desarrollo y avanzar al futuro para crecer en los próximos 20 años”. Con ese discurso, explica el ajuste de tarifas, las reformas económicas y los tratados de libre comercio Mercosur-UE, con los que promete hacer crecer las exportaciones de pymes y generar más empleo.

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