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POLICIALES

6 de agosto de 2020

"No voy a permitir que ensucien a mi hijo", dijo la mamá del chico asesinado por policías

Blas y sus amigos salieron en la ciudad de Córdoba, donde la fase uno de la cuarentena lo permite. Fue alrededor de la una de la madrugada que una noche de bares se convirtió en tragedia. La Policía le disparó por lo menos cuatro veces al auto en el que estaban y uno de los tiros mató a un chico de 17 años. Hay dos agentes detenidos, aunque investigan a otros seis.

Valentino Blas Correas iba con cuatro amigos, sentado en el asiento de atrás. No está claro cómo ni dónde empezó, sólo -según la versión policial- que hubo "un altercado con una moto".

Los jóvenes que acompañaban a Blas dijeron que "dos personas en una moto intentaron romper el vidrio, patear la puerta y asaltarlos". Por eso, el Fiat Argo en el que se desplazaban aceleró.

De acuerdo a la versión policial, el motociclista dio el aviso al 911 y, cuando el auto pasó a toda velocidad, comenzaron a perseguirlo desde un control ubicado en Vélez Sarsfield al 4000.

Como los chicos no se detuvieron, ordenaron un operativo cerrojo en la Plaza de Las Américas, unos metros antes de llegar empezó la balacera.

Según confirmaron fuentes judiciales a Clarín, había al menos cuatro impactos en el vehículo. Uno de los disparos atravesó la luneta y otros dieron en las ruedas y la chapa.

"Me dispararon, pero no me duele", dijo Blas, según contarían sus amigos.

Fueron dos los policías que tiraron contra el auto, de una manera similar a la masacre de San Miguel del Monte. Una de esas balas fue la que mató a al chico.

La víctima todavía estaba en edad escolar y el impacto entró por la espalda. Presumen que el disparo le perforó un pulmón y le produjo un paro cardiorrespiratorio.

Después de la balacera, el Argo continuó hasta Boulevard Chacabuco y Corrientes, para llevar al chico a la Clínica Aconcagua. Pero la recepcionista los derivó a otro lugar y, cuando quisieron llevarlo al hospital, la Policía los detuvo. El adolescente murió en el lugar sin recibir atención médica.

“Ellos fueron víctimas de un robo y después de la violencia policial. Hoy me preguntaban si los chicos fueron víctimas de gatillo fácil, yo pienso que es peor porque no hay motivo aparente por el cual estos policías pudieran haber decidido disparar. No es que se excedieron o usaron la fuerza de una manera desproporcionada, tiraron porque sí, al voleo”, manifestó el abogado de la familia de la víctima, Alejandro Pérez Moreno.

Además, explicó que los agentes le “negaron” la posibilidad de atención médica al detener a los amigos cuando buscaban llevarlo al hospital.

Otro de los puntos que “llamó la atención” de la familia del joven es que en 40 minutos los policías “habían limpiado la escena por completo”: trasladaron el cuerpo, el vehículo y “removieron vainas y todo tipo de prueba sin que se haya podido constatar nada”.

Valentino Blas Correas tenía 17 años y este miércoles salió con sus amigos. Cuando regresaban, un patrullero disparó contra su auto y lo mató de un tiro por la espalda.

En la fiscalía de José Mana, a cargo de la investigación, confirmaron a Clarín que los policías Javier Alarcón y Lucas Gómez están presos por "homicidio calificado (por tratarse de personal policial) y agravado (por el uso de arma de fuego).

También hay otros seis policías que fueron apartados de la fuerza y que están siendo investigados. Los detenidos son los que -se presume- dispararon contra el auto en el que circulaban los adolescentes.

Soledad Laciar, la mamá de Blas, en diálogo con El Doce TV, dijo: “Mi hijo es un hijo de bien, terminando el último año de su secundario de esta manera rara, en medio de la pandemia. Cumplió siempre con la cuarentena y como sólo estaban permitidas las reuniones en bares ellos fueron a eso de las 18 y estaban volviendo”.

“El chico que manejaba aparentemente se asustó porque les quisieron robar, pero los acribilló la Policía. No me permitieron ver a mi hijo, acercarme a él. Nadie vino a mi casa a decirme nada, si no me avisaban sus amigos yo me hubiera ido a trabajar al Banco Nación como todos los días sin saber que mi hijo estaba muerto”, describió Soledad.

“No puedo hablar con absolutamente nadie que me pueda dar una versión, al menos, de lo que pasó, eso es sospechoso. Que en horas limpien toda una escena, que hayan puesto 50 policías para custodiarme a mí, que no me dejaban pasar a ver a mi hijo”.

La mujer cuestionó el operativo y las versiones que echaron a correr para justificar el homicidio. Hasta hablaron de un arma y de que los adolescentes eran perseguido por una denuncia. “Yo quiero justicia por mi hijo y no voy a permitir que lo ensucien, eso no lo voy a permitir. Hasta las últimas consecuencias lo voy a cuidar. Después muero atrás de él, no me importa. No son delincuentes, son chicos que se juntaron en un bar, a las 18 subieron una foto a Instagram”, dijo.

“Me voy a encargar de que a mi hijo no lo ensucien, si te metés con la Policía en este país terminás muerto y yo no quiero más muertos en mi familia. Yo sí me voy a encargar hasta el último día de mi vida de limpiar el nombre de mi hijo y de todos los chicos que estaban con él”, cerró.

El ministro de Seguridad de Córdoba, Alfonso Mosquera, aseguró a la radio Cadena 3 que "no habrá lugar para encubrimiento ni apañamiento en la Policía". Además, se comprometió a proporcionar "todos los elementos necesarios para esclarecer el hecho".

EMJ

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