Jueves 16 de Septiembre de 2021

POLICIALES

27 de junio de 2019

Robo a Las Grullas: Los jueces condenaron al adolescente y al joven a prisión efectiva

El fallo se dio a conocer ayer al mediodía, en la Cámara Criminal Penal Juvenil. Es el primero en la provincia.

“La Policía me agredió” fueron, entre otras, las últimas palabras del adolescente, hoy de 18 años, que es juzgado desde la semana pasada, por un violento robo con arma en el local de comida “Las Grullas” por el Tribunal Penal Juvenil.

Su cómplice, Daniel Casas, exempleado del comercio asaltado, también guardó silencio ante los jueces, como en el inicio del debate.

Seguidamente, el tribunal pasó a un cuarto intermedio a deliberar el veredicto.

Ya cerca del mediodía, la audiencia se reanudó y, por la secretaría, se develó el misterio. Por unanimidad, los jueces de la Cámara Penal Juvenil, Rodrigo Morabito, Fabricio Gershani Quesada y Jorge Palacios los declararon culpables de los delitos de robo agravado por el uso de arma, respectivamente, al adolescente -hoy de 18 años, quien en julio de 2018, cuando ocurrió el atraco, tenía 17- y a Daniel Casas, de 20; condenándolos a ambos a prisión efectiva.

En el caso del primero, como era una persona menor de edad, el cómputo de la escala penal prevista para el delito del que se lo responsabiliza es diferente al del adulto, siendo por ello condenado a la pena de cuatro años de prisión efectiva.

En tanto, que su detención, tal como la había peticionado el fiscal en su alegato, se materializaría recién una vez que la condena quede firme.

Es decir, que como el ahora condenado llegó en libertad al proceso no la perderá sino hasta que la pena quede firme.

En cuanto a Casas, la pena fue mayor. También, por unanimidad, los jueces le impusieron la pena de siete años de prisión.

Como este se encuentra ya en el penal de Miraflores desde el año pasado, leído el veredicto fue trasladado nuevamente a su lugar de detención.

Fallo

En el fallo, los jueces penales juveniles también resolvieron sobre los planteos de los abogados defensores, denegando, primero, hacer lugar al planteo de nulidad del proceso solicitado por el abogado del adolescente, como también no hacer lugar al pedido de falso testimonio. Asimismo, por secretaría, se informó que el cumplimiento de la pena en el caso del adolescente, si bien es efectiva, sería el juez de ejecución penal juvenil, quien establezca el lugar de su cumplimiento.

Mientras que el fallo quede firme, el jovencito deberá presentarse una vez por mes ante el juez penal juvenil y fijar, nuevamente, el domicilio. 

Finalizada la audiencia, el tribunal fijó fecha para el próximo 29 de julio, tras la feria judicial para la lectura de los fundamentos.

Cabe recordar, que en la última audiencia del pasado jueves 19 de junio, el fiscal Hugo Costilla había pedido la pena de 11 años y 11 años y seis meses para los imputados. En tanto que las defensas, habían peticionado la nulidad del proceso o bien una condena menor por el delito de encubrimiento, en el caso del adolescente y la absolución para Casas.


 
Este es el primer juicio oral y público que se lleva a cabo en nuestra provincia, donde una persona menor de edad recibe una condena de cumplimiento efectivo, la que debe cumplir en el penal de Miraflores y no en un instituto para menores,

fallo que marca un precedente en Catamarca en cuanto a materia penal juvenil se refiere. La puesta en marcha desde el pasado cinco de enero de la Ley 5.544 permite a los jueces penales juveniles juzgar a los adolescentes punibles, es decir, mayores de 16 y menores de 18, por los delitos que cometieron y recibir, en caso de que así el delito perpetrado lo amerite, una pena de prisión efectiva.

El hecho

Brevemente, el hecho que se ventiló en el primer juicio de la Cámara Criminal Penal Juvenil sucedió el 22 de julio del año pasado. Según la requisitoria de elevación a juicio, los ahora dos condenados llegaron al local “Las Grullas” a bordo de una motocicleta y, empuñando armas de fuego, uno de ellos redujo al personal y a los padres de la propietaria que estaban en el lugar. Luego de golpear con la culata del arma al hombre, escapándosele un disparo, el delincuente encerró a las víctimas en el baño.

Mientras, su cómplice pasaba por detrás del mostrador, apoderándose de la caja registradora, dos tablet, un teléfono celular y otros elementos que allí habían. Luego, ambos se fueron en la moto, quedando todo el accionar violento desplegado por los ahora condenados en las cámaras de seguridad del comercio.

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